martes 19 de febrero de 2019
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ACTUALIDAD | 01-08-2017 15:52

Luisana Lopilato: "Solo quiero que Noah crezca feliz"

La actriz recibió a CARAS en una entrevista íntima. Los momentos más difíciles y el volver a vivir. Galería de fotos

Tiene un rostro perfecto. A los 30, la belleza de Luisana Lopilato luce madura y aplomada. Su mirada pícara y risueña tiene una pincelada de melancolía. Hasta hace unos meses su vida parecía haber sido inspirada en un cuento de hadas. Casada desde 2011 con el reconocido cantante canadiense Michael Bublé (41) y madre de dos hijos, Noah, de tres años y Elías, de uno y medio, la vida la golpeó duro cuando en noviembre del año pasado, supo que su hijo mayor tenía cáncer de hígado. Gracias a su fuerza infinita, su fe en Dios y el apoyo de sus seres más queridos, la actriz superó el momento más difícil y hoy, sólo quiere dar vuelta la página y disfrutar de su hijo, quien recuperó su salud.

Cuando se enteró de la triste noticia, Luisana no dudó en dejar su profesión a un lado. Suspendió la filmación de “Los que Aman Odian”, para dedicarse por entero a Noah. Lo mismo hizo Bublé, quien anuló todas sus presentaciones en distintos lugares del mundo para estar con su familia.

La pesadilla quedó atrás y la actriz viajó a Madrid para asistir como invitada especial a la ceremonia de entrega de los Premios Platino. Reflexiva y más atractiva que nunca, Luisana recibió en exclusiva a CARAS y posó en lugares emblemáticos como El Paseo del Prado, La puerta de Alcalá y el Parque del Retiro.

“Realmente prefiero dar vuelta la página y pensar sólo en la felicidad de mis hijos”, comenta. Ni su marido ni ella dudaron en dejar todo por Noah. Cuando el se sintió mal, lo llevaron a un médico de Buenos Aires y le dijeron que tenía un ganglio inflamado y podía ser paperas. Cuando regresó la pediatra de Noah, Viviana Robledo, la consultó y dijo que lo mejor era estudiarlo bien. Algo no le cerraba. Le hicieron todo lo que le indicaban y en una ecografía salió un tumor en el hígado. Completaron los estudios y confirmaron que era cáncer.

Esa misma noche Luisana viajó a Los Angeles para que lo viera un oncólogo amigo mientras Mike, quien estaba en Londres, viajó directo para reunirse con ellos. Lamentablemente, confirmaron el diagnóstico. Lo internaron en el St Jude Children Research Hospital, lo operaron y después le hicieron un tratamiento con sesiones de quimioterapia. Ahora sólo resta controlarlo periódicamente.

“¡Tuvo tanta fuerza! Y Dios nos puso en las mejores manos. Todo se dió para que saliera adelante. Buscamos un lugar intermedio para que pudiera estar con mi familia y la de Mike. Fueron días muy duros. Pero por respeto a él y a todo lo que pasamos prefieron no volver sobre el tema. Tuvo y tiene mucho amor. Lo acompañábamos todo el tiempo. Eso lo ayudó mucho. No lo dejábamos solo. Lo complacíamos en todo. Somos muy creyentes, yo me apoyé en Dios y jamás bajé los brazos. Tenía fe de que iba a salir adelante y fue así. Es importante que uno esté cerca en esos momentos. No dejarlos, que te sientan al lado. Por eso decidí ser la madrina de la gala del Garrahan que se realiza el 29 de agosto. Con lo que se recaude se comprarán 14 camas para el sector de niños enfermos de leucemia”, comenta.

En Madrid hace calor y Luisana para entretener a sus hijos pidió en el hotel un balde con agua para que jugaran en la terraza de la habitación. Cumple con sus compromisos laborales con una puntualidad y una actitud que demuestran su profesionalismo. Al salir, ya en la calle, escucha que uno de sus hijos llora. “Es Noah! Le conozco el llanto”, dice. Una amiga y su manager la tranquilizan y acepta seguir luego de cerciorarse de que está todo bien. “Soy tremenda. No puedo escucharlos llorar. Nunca pude. No sé ponerles límites. Mike se encarga de hacerlo porque dice que yo soy muy flojita. Les compro la ropa, los juguetes que me piden. Hoy Noah perdió un Spiderman que le había regalado una fotógrafa de Buenos Aires. Amaba ese muñeco. Lo buscamos por todos lados y no lo pudimos encontrar así que recorrí varios lugares hasta encontrar uno igual. Le compré cuatro. Tuve que rayarle los ojos porque el otro estaba muy usado y tenía los ojos marcados. Si no, se iba a dar cuenta. Al principio lo miró raro, luego lo aceptó. Me gusta darles todo. En realidad, me gusta verlos felices”, dice.

—¿Qué significan sus hijos para usted?

—Todo. Mi vida entera y más. Nada tiene sentido sin ellos. El año que viene quiero tener otro hijo. Me gustaría ser nuevamente mamá ahora pero no puedo por mis compromisos de trabajo.

—¿Y Michael?

—Mike es mi familia. Mi cincuenta por ciento. La mitad de mí. Mi marido. Mi sangre. Siempre imaginé tener una familia como la que tengo. Desde muy chica mi gran sueño fue conocer a un hombre, enamorarme, casarme y tener hijos. Siempre quise armar un hogar como el que yo tuve. Los Lopilato somos muy familieros. Nos gusta estar juntos. Tenemos valores bien marcados, la educación y respeto por los mayores. Fiel al estilo tano, los almuerzos de los domingos eran sagrados. Y cocinaba mi mamá. A mi madre la tengo allá arriba. Es una genia. Es la número uno. Y Mike es igual a mí, sino no hubiera sido posible armar una familia como la que tenemos. Encontré a un hombre con mis mismos valores, y armamos un hogar sólido.

—Alguna vez imaginó que se casaría con un cantante de fama internacional, de mucho prestigio como es Michael Bublé? Para muchas mujeres su vida fue como de cuentos de hadas...

—No lo pensé así. Para mí él no es el cantante famoso. Mike es mi esposo. Tenemos una vida linda, simple. Nos nos falta nada pero somos sencilllos. El me apoya en todo. Y sabe escuchar. Me ama y lo amo.

—¿Cómo fue volver a trabajar después de siete meses de estar alejada de todo para dedicarse sólo a su hijo Noah?

—Me hizo muy bien. La gente de la película “Los que Aman Odian” se portó de diez conmigo. A Guillermo (Francella) lo conozco desde siempre y Alejandro Maci, el director, es increíble. Un capo. El 7 de septiembre se estrena en Buenos Aires. Yo interpreto a Mary, una mujer de los años 50, fumadora, pasional. Es terrible Mary. Tuve que aprender a fumar, a manejar el encendedor y abrir la cigarrera como se hacía en esa época. En octubre empiezo a filmar un policial basado en el libro “Cornelia” de Florencia Etcheves, la periodista de TN. Siento que puedo elegir los papeles que me dejan algo. En este caso voy a entrenar para aprender a manejar un arma. Jamás tuve un arma en mis manos y tengo que hacer de policía. La actriz española Amaia Salamanca será co-protagonista. Es la que hizo “Gran Hotel”, mi mamá era fanática de ella. Además hice la campaña de Vitamina en Miami y la de L’Oréal. Me mimaron mucho. Es un placer trabajar con ellos.

—¿Qué dice Mike de su trabajo, de sus proyectos?

—Me apoya en todo. Me guía, me ayuda, me aconseja. Y yo hago lo mismo con él, respecto a su carrera. Cuando viajamos estamos todo el tiempo conectados. Los dos, a la hora de elegir nuestros trabajos priorizamos la familia. Si tengo que estar lejos, no más de cuatro o cinco semanas, los nenes van conmigo y ni bien termino nos instalamos en casa de nuevo. En Vancouver tengo personas maravillosas que se ocupan de mantener la casa.

—¿A quiénes se parecen sus hijos?

—Elías es igual a mí y Noah es parecido al padre. Elías tiene un año y medio y es terrible. Muy travieso. Noah es más tranquilo. Juegan mucho juntos. Les gustan los mismos juguetes a pesar de la diferencia de edad. Aman los súper hérores.

—Usted dijo que se siente muy agradecida...

—Si. Tengo una enorme gratitud con la gente por los mensajes que me hicieron llegar, por las oraciones. Por todo. Pero ahora quiero mirar hacia adelante y dar vuelta la página. Ver el futuro y que mi hijo sepa que nos espera la felicidad.

—¿Cómo se cuida físicamente?

—Hago crossfit tres veces por semana. Trato de hacer mucha actividad física porque me gusta. Juego al tenís y hoy gané después de mucho tiempo que no lo hacía. Ando en bici, en patines, salgo a correr. Y eso me ayuda a despejar la cabeza y de paso me mejora el cuerpo. Acá, en Madrid, todo es muy rico y fuerte. Encima como lo que dejan mis hijos porque no me gusta tirar la comida. En general me maquillo sola. Uso una base de Dior, un serum, que es espectacular. Uso un poco de rubor beige rosado y en los ojos me pongo algo de sombra, un delineado en la parte superior y mucha máscara de pestañas. Me gusta pintarme los labios. De noche más marcado y de día más suave. En general me peino sola. Me hago ondas con la buclera. En Argentina tengo peinador y maquillador porque me conocen bien y no quiero alejarme de ellos.

—¿Siguen durmiendo junto a sus hijos?

—Sí! Intento sacar a los nenes de mi cama pero no quieren saber nada. Ni Elías ni Noah. A veces las otras madres me preguntan: “¿Dejaron el chupete?, ¿La mamadera? ¿Aún duermen con vos? Es mejor para ellos que lo hagan en su cuarto”. Y me da cosa, no sé qué decir. Pero no puedo ponerles límites y lo reconozco. Después veré. Soy un desastre en eso. Así como no puedo verlos llorar, no sé decirles que no. Y por ahora no me obligo a cambiar.... Dejo que las cosas se vayan dando y sólo quiero verlos felices. Mis hijos están rodeados de amor.

—Después de todo lo que vivió, ¿tiene miedos?

—No soy miedosa. Soy muy fuerte. La vida me probó y lo superamos. No quiero mirar para atrás, como te dije antes, quiero dar vuelta la página.... y esperar la felicidad. La fe es lo más importante. La fe te salva...

por Rebeca Peiró

(Desde Madrid)

Federico de Bartolo

Agradecimientos. Estilismo Bernie Catoira.

Vitamina (vestuario).

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